Episodio 2: ¡Arde! Los Meteoros de Pegaso

 

 

 

Estreno: 18 de Octubre de 1986.

Guion: Takao Koyama.

Director: Tomoharu Katsumata, Kazuhito Kikuchi y Kozo Morishita.

 

Reparto de Seiyus y de dobladores españoles:

Saori Kido: Keiko Han/Ana Isabel Hernando

Tokumaru Tatsumi: Yukitoshi Hori/Vicente Gisbert

Seiya de Pegaso: Toru Furuya/Juan José López Lespe

Jabu del Unicornio: Yuichi Meguro/José Núñez

Miho: Naoko Watanabe/Isabel Fernandez Avanthay

Makoto: Noriko Uemura/Lydia Zorrilla

Geki de la Osa Mayor: Yuji Mikimoto/Ruperto Ares

Nachi del Lobo: Hideyuki Tanaka/Jon Crespo

Shun de Andrómeda: Ryo Horikawa/Victor Agramunt

Ichi de la Hydra: Masato Hirano/Jesús Díaz

Shiryu de Dragón: Hirotaka Suzuoki/Ruperto Ares

 

Sinopsis: Enlazándose con el 1, el capítulo 2 empieza repitiendo la escena del combate del anterior entre Jabu del Unicornio y Ban del León Menor. Tras llegar al momento en que termina esa escena en el anterior capítulo, que es en el momento en que, tras derribarlo Jabu, Ban se levanta de nuevo; arranca, ya sí, éste capítulo mostrándonos que ambos personajes se lanzan al ataque el uno contra el otro y que Jabu es quién golpea primero y, por tanto, quien gana el combate. A continuación vemos a la joven que estaba viendo el combate hablando, de nuevo, con su abuelo, cuando su mayordomo la avisa de que ha llegado Seiya.

La joven, Saori Kido, da la bienvenida a Seiya y, en ese momento, se inicia una discusión entre ambos cuando, al hablarle Saori a Seiya del Torneo Galáctico, éste último se niega a participar en él y le exige a Saori ver a su hermana, de la cual fue separado por el abuelo de Saori, Mitsumasa Kido, cuando lo sacó del orfanato y lo envió a entrenarse para Caballero bajo la promesa de que si regresaba a Japón con la Armadura de Pegaso podría volver a verla.

En ese momento, aparece Jabu e interviene diciéndole a Seiya que entregue la Armadura, pero Saori interviene para parar la discusión.

 

 

Cuando al decirle ella a Jabu que si quiere pelea ya podrá luchar con Seiya en el Torneo, este insiste en que no piensa participar y que quiere ver a su hermana; Saori le dice que su hermana desapareció poco después de que él se fuera a Grecia.

Seiya intenta irse, pero entonces Saori le detiene y le propone un trato: que si participa en el Torneo y lo gana, la Fundación usará todos sus recursos para encontrar a su hermana.

En ese momento Seiya se marcha sin aceptar el trato. Pero cuando acude al orfanato en que se crió y habla con su amiga de la infancia, Miho, ésta le dice que si participa en el Torneo, quizá sea la propia hermana de Seiya, Seika, quien le busque a él al verle en la TV. Esto hace que decida aceptar el trato con Saori.

 

 

Así, Seiya participa en el Torneo y, en su primer combate, se enfrenta al Caballero de la Osa Mayor.

Al principio, Seiya lleva ventaja, pero el Caballero de la Osa Mayor, Geki, consigue cogerlo por el cuello con ambas manos y, cómo tiene mucha fuerza en los brazos, parece que va a ser Geki quien gane.

Pero entonces Seiya le agarra los brazos con sus manos y, tras romperle los brazales de la armadura y lograr separar las manos de Geki de su cuello, le derrota de lo que, en un principio, parece una única patada.

 

 

El episodio termina con Seiya siendo declarado vencedor, varios de los otros Caballeros participantes en el Torneo explicando que, en realidad, Seiya no le dio una sola patada sino que lo que hizo fue, básicamente, atacarle con los Meteoros de Pegaso, solo que lanzados con el pie en vez de con el puño; y con el locutor del Torneo explicando que Seiya se tendrá que enfrentar a Jabu en la siguiente ronda y que el ganador final del Torneo ganará la Armadura de Oro.

 

 

Claves Mitológicas y Astrológicas: Este capítulo, cómo la mayoría de los de la Saga del Santuario, apenas contiene referencias a la mitología griega más allá de que las armaduras de los personajes introducidos en éste capítulo se inspiren, en este caso concreto, en las constelaciones del Unicornio, el León Menor y la Osa Mayor.

Debido a ello y porque, precisamente por eso, aunque hablé del mito de Pegaso en las Claves Mitológicas y Astrológicas del primer capítulo, no hice lo propio con la constelación; vamos a hablar de ésta también aquí.

Pegaso es una constelación visible en el hemisferio norte que recibe su nombre del mítico caballo alado. Es una de las 48 constelaciones catalogadas por el astrónomo del siglo II d. C. Ptolomeo y una de las 88 reconocidas actualmente por la Unión Astronómica Internacional (UAI).

 

 

Con una magnitud aparente que varía entre 2’37 y 2’45, la estrella más brillante de Pegaso es la supergigante naranja Épsilon Pegasi, también conocida como Enif, que marca el hocico del caballo. Las estrellas Alpha (Markab), Beta (Scheat) y Gamma (Algenib), junto con Alpha Andromedae (antigua Delta Pegasi) forman el gran asterismo conocido como el Cuadrante de Pegaso.

Cubriendo 1121 grados cuadrados, Pegaso es la séptima constelación más grande de las 88. Limita al norte y al este con la constelación de Andrómeda, al norte con Lacerta, al noroeste con Cisne, al oeste con Vulpécula, Delphinus y Equuleus, al sur con Acuario y al sur y al este con Piscis.

Pegaso está formada principalmente por un gran asterismo cuadrado, aunque una de las estrellas de éste, Delta Pegasi, es actualmente considerada de forma oficial la estrella Alpha de Andrómeda, Alpha Andromedae.

Tradicionalmente, se considera que el cuerpo del caballo está representado por un cuadrilátero formado por las estrellas Alpha Pegasi, Beta Pegasi, Gamma Pegasi y Alpha Andromedae. Las patas delanteras están formadas por dos líneas torcidas de estrellas, una que va desde Eta Pegasi hasta Kappa Pegasi, y otra que va desde Mi Pegasi hasta 1 Pegasi. Otra línea torcida de estrellas, que va desde Alpha Pegasi hasta Épsilon Pegasi pasando por Theta Pegasi forma el cuello y la cabeza. Épsilon Pegasi es el hocico.

Cómo todas las constelaciones, Pegaso tiene varias estrellas “importantes”, “destacables”, esto es, estrellas que en cualquier obra de divulgación de astronomía se hablaría de ellas detenidamente; así cómo varios “objetos de cielo profundo”, término con el que se designan aquellos cuerpos celestes que se pueden ver en el cielo nocturno si se mira hacia dicha constelación, pero que realmente no es que “estén” en ella. Ello se debe a que con éste término se designa a cuerpos celestes tales cómo galaxias y nebulosas y que, por tanto, no pueden estar orbitando alrededor de las estrellas de la constelación en cuestión porque todas las estrellas que vemos cuando alzamos la mirada al cielo por la noche son estrellas de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, y esos cuerpos celestes son astros que no “cabrían” en ella y/o en el espacio entre la estrella en cuestión y las más cercanas a esta.

Sin embargo, aquí no vamos a detenernos a ver las estrellas “destacables” y los objetos de cielo profundo de Pegaso porque de lo contrario, entre eso, hablar de las constelaciones del Unicornio y del León Menor, más las curiosidades que comentemos en el apartado “Curiosidades”; esta entrada acabaría siendo más larga de la cuenta.

 

 

Por ello, ahora ya sí, vamos a ver las constelaciones del Unicornio y el León Menor y los mitos asociados a estas. De hecho, al menos en parte, también por eso, tampoco vamos a hablar de la constelación de la Osa Mayor aquí. Y es que, efectivamente, uno de los motivos por los que no vamos a hablar de la constelación de la Osa Mayor es para no alargar en exceso las “Claves Mitológicas y Astrológicas” del resumen de este capítulo. Pero el otro motivo por el que no vamos a hablar de dicha constelación aquí es porque vamos a “reservarnos” hablar de ella para las “Claves Mitológicas y Astrológicas” del resumen del capítulo 74, el cual es el primero de la Saga de Asgard.

 

-Unicornio, oficialmente llamada Monoceros, “unicornio” en griego; es una constelación ubicada en el ecuador celeste descrita por primera vez por el cartógrafo alemán del siglo XVII Petrus Plancius.

 

 

Es una constelación relativamente moderna en la astronomía occidental, no formando parte, por tanto, de las 48 catalogadas por Ptolomeo en el Almagesto.

Apareció por primera vez en un globo creado por Plancius en 1612 o 1613 y fue más tarde trazada por el astrónomo, también alemán, Jakob Bartsch como “Unicornu” en su carta estelar de 1624.

Sin embargo, puede que la constelación del Unicornio sea un poco más antigua, pues los astrónomos alemanes Heinrich Wilhelm Olbers y Ludwig Ideler indicaron que quizá así fuera (de acuerdo con alegaciones de Richard Hinkley Allen), citando un trabajo astrológico de 1564 que mencionaba que “el segundo caballo entre los Gemelos y el Cangrejo tiene muchas estrellas, pero no muy brillantes”. Es posible que estas referencias se las debamos al filósofo, médico, alquimista y astrólogo medieval escocés Miguel Escoto, pero se refieren a un caballo y no a un unicornio, y su posición no coincide del todo.

El erudito francés Joseph Scaliger reseña haber encontrado Monoceros en una antigua esfera persa.

Monoceros es una constelación visible en el cielo nocturno en invierno en el hemisferio norte. Limita al oeste con Orión, al norte con Géminis, al sur con Can Mayor y al este con Hydra. Otras constelaciones limítrofes son Can Menor, Lepus y Puppis.

Al no ser una de las constelaciones catalogadas por Ptolomeo en el Almagesto, Unicornio es una constelación sin mito griego asociado, es decir, por así decirlo, que no representa a ningún unicornio de la mitología griega en concreto. Sin embargo, al contrario que otras introducidas en épocas posteriores a la Edad Antigua, sí es una constelación que representa, en este caso, una criatura mitológica. Por todo esto, en este caso, aunque no podamos hablar de ningún unicornio concreto, podemos hablar de los unicornios en general.

En la Edad Antigua muchos seres míticos eran una suerte de criaturas híbridas de varios animales reales, en el sentido de que eran seres que tenían las patas de un determinado animal, la cabeza de otro, etc.

El unicornio en concreto, originariamente, era una criatura de este tipo que, en este caso, tenía patas de antílope, ojos y barba de chivo y un cuerno en la frente.

En representaciones modernas y en la actualidad, sin embargo, es plasmado como idéntico a un caballo, solamente diferenciándose de éste en la existencia del cuerno.

Aparece en muchas historias y leyendas. En la Edad Media simbolizaba la fuerza y era considerado un animal fabuloso capaz de derrotar a animales más fuertes físicamente, incluido el elefante.

Las primeras versiones del mito se las debemos al médico griego Ctesias, quien, además de médico, era historiador y que vivió en el siglo V a. C. En el año 400 escribió un libro relatando su viaje a la India. En este libro describe al unicornio como un animal silvestre de la India con la apariencia de un caballo, pero el cuerpo albo, la cabeza purpura y los ojos de color azul intenso. Su cuerno, según Ctesias, era negro con la punta roja y la base blanca, y tenía propiedades medicinales que permitían curar problemas estomacales, la epilepsia y neutralizar cualquier veneno.

Era considerado una criatura de hábitos solitarios y muy esquivo, pero igualmente agresivo, lo que lo hacía muy difícil de cazar.

Debido a las afirmaciones de Ctesias sobre las propiedades del cuerno del unicornio, durante la Edad Media, muchos nobles y hombres notables dedicaron notables esfuerzos para capturar a esta criatura para hacerse con su cuerno para consumirlo en forma de polvo en la comida y la bebida, preferiblemente en una copa hecha del mismo material.

El unicornio también simbolizaba la virginidad, por lo que se creía que su caza era mucho más fácil si a los cazadores los acompañaba una doncella virgen.

 

Tapiz que hace alusión al sentido de la vista de la serie de tapices “La Dama y el Unicornio”

 

La figura del unicornio aparece en todas las culturas del mundo, por lo que se han propuesto varias teorías para explica su origen. Todas ellas, sin embargo, tienen en común la idea de que la figura del unicornio puede estar inspirada en un animal real.

De estas, la más “exitosa”, es decir, la más extendida, es que el unicornio puede tener su origen en viajes a África y a la India en los que los viajeros vieran rinocerontes y les pareciera que eran una especie de caballo con un cuerno en la frente. Esta teoría se basa en el hecho de que fueron los griegos los que “bautizaron” a los hipopótamos con dicho nombre, el cual significa “caballo de río”.

Otra teoría muy popular es la que afirma que la figura del unicornio puede estar inspirada en el narval, aunque esta es, más bien, una teoría formulada para explicar el origen del mito de las propiedades curativas del cuerno del unicornio, más que del unicornio en sí. Además, en este último caso, esta es una teoría formulada para explicar el origen de la figura del unicornio marino.

El narval es un animal acuático, un cetáceo que habita en el océano Ártico y en el norte del Atlántico. Los machos se caracterizan por tener un colmillo muy largo y retorcido de manera helicoidal que puede llegar a medir dos metros y pesar diez kilos.

Así, se ha propuesto la teoría del narval porque, al parecer, los vikingos comerciaron vendiendo colmillos de narval afirmando que eran cuernos de unicornios con el objetivo de venderlos y hacerlo al mayor precio posible.

 

 

Finalmente, en la actualidad se ha postulado que la figura del unicornio puede provenir de la existencia de un animal que, en principio, vivió en el Pleistoceno y que hoy día está extinto, pero que pudo existir hasta, más o menos, después del año 5000 a. C.: el Procamptoceras brivatense.

El Procamptoceras brivatense era un antílope prehistórico de finales del periodo Villafranquiense del Pleistoceno que tenía dos cuernos muy rectos dispuestos en línea. Sin embargo, aunque eran dos, estos cuernos estaban muy próximos entre sí y se hallaban recubiertos por una especie de vaina, de modo que parecían un solo cuerno.

Los restos fósiles de Procamptoceras brivatense más recientes datan de hace alrededor de un millón de años, pero ello no significa necesariamente que no llegara a convivir con los humanos y, por ello, fuera la visión de estos antílopes la que diera origen al mito del unicornio.

 

 

 

-León Menor es una constelación pequeña y débil visible desde el hemisferio norte. Su nombre proviene del latín Leo Minor, que significa “el león menor”. Es una de las constelaciones modernas, por lo que no forma parte de las 48 catalogadas por Ptolomeo. Fue descubierta por el astrónomo Johannes Hevelius en 1687.

 

 

Leo Minor es una constelación con forma de triangulo formada por estrellas muy brillantes visibles a simple vista. Es una pequeña constelación que limita al norte con Osa Mayor, Lynx al oeste, Leo al sur y con Cáncer al suroeste. Los límites oficiales de la constelación, tal cómo fueron establecidos por Eugène Delporte en 1930, son definidos cómo un polígono de dieciséis lados. Es la 64ª constelación más grande de las 88. Cubre un área de 232’0 grados cuadrados, o, lo que es lo mismo, un 0’562% del cielo.

Esta constelación tiene dos estrellas en torno a las cuales se han descubierto planetas extrasolares. La primera de éstas es HD 87883, con un planeta con 1’78 veces la masa de Júpiter y en la que es posible que haya otros planetas más pequeños. La segunda es HD 82886, que tiene un planeta con 1’3 veces la masa de Júpiter que fue descubierto en 2011.

Al haber sido descubierta en el siglo XVII, en el caso de Leo Minor no podemos hablar de ningún mito, de ninguna criatura mitológica, a la que haga referencia ésta constelación.

Sin embargo, en Saint Seiya, su autor, Masami Kurumada, sí dotó de un trasfondo mitológico a la Armadura de Bronce del León Menor.

Cómo quizá recuerden aquellos de quienes lean esto que sean fans de Saint Seiya, si observamos detenidamente tanto el casco de esta armadura cuando está en su forma object cómo la cabeza de león que adorna la cara frontal de la Caja de Pandora de ésta armadura, veremos que ambas cosas parecen más la cabeza de un perro o un lobo que la de un león.

 

 

 

Ello no se debe a que Kurumada no supiera dibujar bien la cabeza de un león ni nada de eso, sino a que, cuando diseñó ésta armadura, se inspiró en una criatura de la mitología japonesa y de otros pueblos asiáticos: el shisa.

“Shisa” es el nombre que reciben en la isla japonesa de Okinawa los shishi o Leones de Fu.

Los Leones de Fu son animales míticos originarios de la tradición budista y que, por ello, tienen una gran difusión en el Sudeste Asiático, China, Japón, el Tibet, Corea y Tailandia.

 

 

Los Leones de Fu suelen ser representados principalmente en estatuas y, generalmente, podemos encontrarlos en los umbrales de templos budistas, palacios y tumbas imperiales, en todos los edificios de la Dinastía Han y en algunas representaciones del bodhisattva Manjushri.

Aparecieron en el arte chino con la introducción del budismo como defensores de la ley y protectores.

Son considerados cómo un símbolo de protección contra malos espíritus, malas energías y malas personas; por lo que se adornaban palacios, edificios y hogares con figuras de estas criaturas que suelen venir en parejas formadas por un macho y una hembra. De hecho, cuando las representaciones escultóricas de estos seres se popularizaron tanto que incluso había estatuas de leones de fu en muchos hogares particulares, solía considerarse que el macho protegía a los miembros de la familia cuando estos se encontraban fuera de la casa y que la hembra protegía el hogar.

Suelen representarse con una o ambas patas delanteras apoyadas sobre una esfera y con los ojos abiertos y con una mirada fiera.

Es símbolo de energía y valor.

 

 

 

-Cómo ya hemos señalado, con esto vamos a dar por concluido el apartado “Claves Mitológicas y Astrológicas” de esta entrada, pues vamos a “reservarnos” el hablar de la constelación de la Osa Mayor para las “Claves Mitológicas y Astrológicas” del resumen del capítulo 74 por el motivo expuesto de que hablar de ella aquí alargaría en exceso este apartado de esta entrada.

Ello se debe a que la constelación de la Osa Mayor es una constelación reconocida no solo por la astrología y la astronomía grecolatinas, sino también por las de muchos otros pueblos del mundo.

Efectivamente, la cultura grecolatina no es la única que ha reconocido como constelación la de la Osa Mayor y ha “visto” un oso en ella, sino también muchas otras culturas del hemisferio norte de la Tierra.

Y una de ellas ha sido la nórdica, en cuya mitología se basa la Saga de Asgard de Saint Seiya.

Esto hace que, si pretendiéramos hablar de esta constelación y los mitos asociados a esta aquí, tendríamos que decir tantas cosas que, cómo decimos, este apartado de esta entrada se alargaría en exceso.

Sin embargo, lo que sí vamos a hacer aquí es hablar del mito griego en concreto con el que los helenos asociaron esta constelación. Este fue el mito de Calisto.

Calisto era una ninfa cazadora perteneciente al cortejo de Artemisa, la Diosa de la Luna. Cómo tal, había hecho un voto de castidad.

Pero el dios Zeus se enamoró de ella y, transformado en Artemisa según la mayoría de las fuentes o en Apolo, según algunas pocas fuentes, la sedujo y Calisto quedó embarazada.

Para evitar que, por ello, Calisto sufriese las iras de la diosa Hera, Zeus transformó a la ninfa en osa. Pero, finalmente, Hera descubrió la infidelidad de Zeus y pidió a Artemisa que disparase a la osa durante una cacería y la diosa de la cacería así lo hizo.

Cómo muchos mitos griegos, el de Calisto tiene diferentes versiones. Sin embargo, en este caso, en vez de diferentes versiones del mito en su conjunto, de lo que existen diferentes versiones es sobre cómo y porque murió Calisto.

Así, por ejemplo, tenemos que, según Ovidio, Artemisa mató a Calisto como castigo por romper su voto de castidad después de que Hera la transformase en osa, mientras que Higino relata que Artemisa sorprendió a Calisto bañándose en un río y advirtió que estaba embarazada. Cuando Artemisa le preguntó el motivo, como Zeus, para seducirla, adoptó la forma de la diosa de la Luna y la caza; Calisto le replicó que era culpa suya. Artemisa, enfadada por la respuesta, transformó a Calisto en osa y la expulsó de su cortejo.

 

 

Sea como fuere, Calisto murió, pero para salvar al hijo que tuvo con ella, Zeus la transformó en la constelación de la Osa Mayor, otorgándole de ese modo la inmortalidad. Zeus entregó al hijo de ambos, Arcas, a la pléyade Maya para que lo criase.

Se dice que esta constelación no se oculta nunca tras el horizonte porque la titánide Tetis, esposa de Océano y niñera de Hera, odiaba a Calisto por interponerse entre su ahijada y Zeus y, por ello, le prohibió que se sumergiese en el mar. Esto explicaría porque es circumpolar.

 

 

Curiosidades: Aunque realmente no es así, podemos decir que desde el punto de vista del argumento, el “verdadero” primer capítulo es este y que el 1 podría considerarse una especie de “capítulo 0” en tanto en cuanto que, desde el punto de vista anteriormente dicho, el capítulo 1 es prácticamente independiente de éste (y del resto) en tanto en cuanto que es un capítulo en el que, aparte de presentar a Seiya y el resto de personajes que se presentan en él, no ocurre nada más, es decir, no se da inicio aún a la historia que se nos va a contar: en lugar de eso, se nos narra cómo consigue Seiya la Armadura de Pegaso y cómo Shaina le ataca con la intención de matarle en venganza por derrotar a Cassios.

Aunque, cómo digo, no sea realmente así, se podría considerar eso porque como ya he explicado en la entrada titulada “Guía de Episodios de «Saint Seiya»: Introducción”, Saint Seiya se divide en las siguientes sagas: “Saga del Santuario”, “Saga de Asgard”, “Saga de Poseidón” y “Saga de Hades”.

En esa misma entrada también explico que, aunque no es algo oficial, sino algo que es considerado así por los fans de la serie, se considera que la Saga del Santuario se divide a su vez en varias partes menores. La primera de esas partes menores es la conocida por los fans como la parte de “El Torneo Galáctico”.

Por todo esto, podemos decir que, desde el punto de vista del argumento, el “verdadero” primer capítulo es este porque es el capítulo en que empieza oficialmente la primera de las varias partes menores en las que se divide la Saga del Santuario: la de “El Torneo Galáctico”.

Esta parte ha sido “bautizada” así por los fans de la serie porque, cómo hemos podido ver en esta misma entrada, es una parte en la que Seiya, Shiryu, Hyoga y Shun se enfrentan entre sí y a otros cinco personajes que, como ellos, fueron reunidos por Mitsumasa Kido, los popularmente conocidos como Caballeros de Bronce secundarios; en una competición de lucha, en un torneo. Por ello, esta parte es una en la que no hay “malos” ni “buenos”, todos luchan cómo unos simples participantes en una competición deportiva.

De esta forma podemos decir que incluso puede que Kurumada introdujese el arco de éste Torneo con la única excusa de presentar al resto de Caballeros de Bronce protagonistas y a los Caballeros de Bronce secundarios. De hecho, hay un detalle que podría interpretarse cómo un indicio a favor de esta teoría: el de que el Torneo Galáctico queda inconcluso porque ha de ser cancelado.

El arco del Torneo Galáctico durará hasta el capítulo 6, éste incluido.

 

-En este capítulo se nos presenta a otro de los personajes protagonistas de la serie, Saori. En este capítulo se nos presenta a Saori Kido cómo una joven de la misma edad de Seiya (13 años) y que es la nieta de Mitsumasa Kido y que, por ello y porque Mitsumasa lleva ya en este capítulo cinco años muerto, es la actual presidente de una fundación que creó Kido, la Fundación Graude. Sin embargo, este personaje acabará siendo tan importante cómo los cinco protagonistas, pues varios capítulos más adelante se revelará cierto secreto sobre ella que no voy a desvelar aquí para no hacerle “spoiler” no solo a los que no hayan visto la serie, sino también a aquellos que no tengan pensado verla pero quieran seguir la historia a través de los resúmenes que publique yo en este blog.

 

 

Por otro lado, en la misma escena en que se nos presenta a Saori, se nos presenta también a otro personaje que, si bien no es protagonista y no tendrá un papel importante en la trama, los espectadores llegaremos a conocerlo casi tan bien cómo a los protagonistas: Tatsumi, el mayordomo de Saori.

Este es un personaje que, si bien en estos capítulos se nos presentará cómo un personaje con un carácter serio y algo antipático y, en algunos, en escenas flashback, cómo que incluso maltrató alguna vez a Seiya y a los demás cuando eran niños, más adelante se convertirá en el típico personaje de manga y anime del estilo de Krilín u Oolong de Dragon Ball, en el sentido de que, cómo estos, es el que aporta el toque de humor a la serie. En el caso de Tatsumi, sin embargo, nos encontramos ante un personaje que las situaciones cómicas que protagoniza son situaciones provocadas por su carácter “gruñón”. Aunque, también, cómo en el caso de Krilín, será un personaje al que veremos intentar enfrentarse a los “malos” pero ser derrotado de un solo golpe de forma cómica.

 

 

-En este capítulo se introduce la subtrama de la desaparición de Seika, la hermana de Seiya. Aunque, en este caso, más que una trama secundaria, se trata de un elemento introducido por Kurumada que ejerce el papel de ser aquello que motiva a Seiya a participar en el Torneo. Y es que, efectivamente, la de la desaparición de Seika no será una trama secundaria propiamente dicha, es decir, que no veremos a Seiya buscarla de forma activa, ni nada de eso; sino que será un “elemento” que ejercerá dos papeles, dos funciones: la que ya hemos dicho de ser aquello que motivará a Seiya a participar en el Torneo Galáctico, y la de ser la base de un misterio que no se resolverá, por un lado, hasta el final de la serie, hasta uno de los capítulos de la miniserie Saint Seiya: Capítulo de Hades – Elíseos, y, por otro, hasta la película Saint Seiya: Tenkai Hen – Overture: el misterio de la verdadera identidad de la maestra de Seiya, Marin.

 

Seika, la hermana de Seiya

 

-Saori y Tatsumi no son los únicos personajes que se nos presenta en este capítulo. También se nos presenta a Miho, una amiga de la infancia de Seiya, y a uno de tres niños huérfanos que tendrán cierta amistad con Seiya, Makoto.

 

Miho

 

Makoto

 

También conoceremos a tres de los Caballeros de Bronce secundarios: Jabu del Unicornio, Ban del León Menor y Geki de la Osa Mayor.

Por otro lado, habrá cuatro personajes que, por así decirlo, aún no conoceremos, pero tendremos un “primer contacto” con ellos. Y, de estos, dos son dos de los cuatro miembros del grupo de los cinco Caballeros de Bronce protagonistas que nos quedan por conocer: Shiryu del Dragón y Shun de Andrómeda.

Los otros dos son Ichi de la Hydra y Nachi del Lobo.

 

-La escena del combate entre Jabu del Unicornio y Ban del León Menor con la cual comienzan el primer capítulo y éste es una escena exclusiva del anime, no existe en el manga. En éste último, el capítulo del mismo que sería éste empieza con la escena de la llegada de Seiya. Precisamente porque en el manga no existe la escena del combate entre Jabu y Ban, en éste el combate entre Seiya y Geki es el combate inicial del Torneo.

 

-En este episodio se da un hecho curioso que no está claro si debe interpretarse cómo un error de continuidad o cómo un efecto dramático, una hipérbole, etc. El hecho en cuestión es que cuando Seiya derrota a Geki, a la vez que éste cae al suelo KO, la Armadura de la Osa Mayor estalla en pedazos. Sin embargo, la siguiente vez que vemos a Geki en pantalla, su armadura está intacta.

 

-Vemos por primera vez la Armadura de Oro de Sagitario, o, mejor dicho, su Caja de Pandora. En este y sucesivos capítulos se nos presenta esta armadura cómo la única de su “rango”, de su clase; que existe. En este arco, esta armadura ejercerá el papel de ser, simplemente, el premio para el vencedor del Torneo. Pero, más adelante, tomará un mayor protagonismo al convertirse en el objeto por cuya posesión lucharán Seiya y sus compañeros y el Santuario.

 

-Dos párrafos más atrás hemos comentado que la escena del combate entre Jabu del Unicornio y Ban del León Menor es una escena exclusiva del anime, que no existe en el manga, por lo que, en este último, éste capítulo comienza con la escena de la conversación entre Seiya y Saori en el hall de entrada de la Mansión Kido.

Ésta no es la única diferencia que nos encontramos en este capítulo en concreto entre el anime y el manga, sino que hay varias más.

La primera de ellas la encontramos, precisamente, en la escena de la conversación entre Seiya y Saori.

La diferencia que hay entre el manga y el anime en esta escena es que, en el primero, ésta no tiene lugar en el hall de entrada de la mansión, sino en medio de una rueda de prensa que dan Saori y Tatsumi para promocionar el Torneo Galáctico.

 

-Otra diferencia entre el anime y el manga la encontramos, precisamente, en la propia existencia en éste último de la escena de la rueda de prensa: esta es una escena escrita y dibujada por Kurumada para dar ciertas explicaciones que, en el anime, se nos darán más adelante repartidas entre varios episodios. Una de esas explicaciones que ya se dan aquí en el manga es por qué se ha organizado este torneo, la cual, en el anime, se nos dará en el capítulo 3.

 

-También en este capítulo, de nuevo, hay una escena del manga que “se deja de lado” en éste capítulo para incluirla en uno posterior: la escena flashback en que Jabu le hace de caballo a Saori cuando son niños. Sin embargo, en realidad, no es que se omita, sino que, de nuevo, nos encontramos ante un caso cómo el de la escena flashback del capítulo 1 en que se rememora el entrenamiento de Seiya. Solo que, en este caso, se trata de que se incluye en este capítulo una parte de esa escena tan corta que consiste tan solo en una imagen de unos pocos segundos en la que se ve a Jabu andando a gatas con Saori subida a su espalda. La escena completa la veremos, cómo ya lo comentaré más extensamente en la entrada/resumen correspondiente, en el capítulo 42.

 

 

-En el manga, la escena de la conversación entre Miho y Seiya viene precedida de una en la que se ve a periodistas de otros países llegando en avión a Japón y a gente entrando en el coliseo construido por la Fundación Graude y sentada ya en las gradas. En las páginas en que se encuentra esta escena, los lectores podemos ver en la primera viñeta, la cual es una viñeta a doble página, el titular de una noticia de un periódico hablando del Torneo y, en la totalidad de las dos páginas que ocupa la escena, leer cinco bocadillos que se supone que son la voz de un presentador de TV del canal que está viendo Seiya en el orfanato hablando de la expectación que está suscitando el Torneo.

Lo interesante de ésta escena del manga, es que es una con la cual Masami Kurumada hizo algo que nunca se molestó en hacer el staff del anime: “darnos” a los fans, cómo mínimo, una fecha de la cual partir para establecer una cronología, una línea del tiempo, de Saint Seiya. Dicha fecha nos la da el titular del periódico. La fecha es miércoles 10 de septiembre de 1986.

 

 

-Con Saint Seiya, cómo seguramente pasa con muchos otros mangas, se da la peculiaridad de que cada capítulo del anime cubre dos del manga. Así, en este caso concreto, este capítulo del anime de Saint Seiya, el 2, cubre los capítulos 3 y 4 del manga. Por ello, en el manga, el combate entre Seiya y Geki se encuentra en el capítulo 4.

El caso es que, en este capítulo, la escena flashback del manga en que Jabu le hace de caballo a Saori no es la única que se “quita” de éste capítulo en el anime para ponerla, en este caso, en el 42 del mismo. Efectivamente, en este capítulo del anime hay una segunda escena, ésta del capítulo 4 del manga, que se “quita” de éste para ponerlo en uno posterior: la de la presentación, la del acto de inauguración, del Torneo; que se pasa al capítulo 3 del anime.

 

 

-Aunque yo aquí no voy a hablar de ello cómo tal, lo que voy a explicar ahora es también otra diferencia que hay en este capítulo del anime entre este y el manga. Y es que, aunque aquello de lo que voy a hablar es de una escena en la que también podemos encontrar una diferencia entre el anime y el manga, yo aquí voy a hablar de esa escena en unos términos que, si bien también suponen hablar de esa diferencia, son unos que suponen hablar de ella más bien desde la perspectiva de que se trata de una escena ambigua, una escena con la que, tanto Kurumada en el manga cómo Toei Animation en el anime, juegan con el lector, en el primer caso, y el espectador, en el segundo, al despiste, a hacerle creer que ha pasado una cosa cuando en realidad ha pasado otra. La escena en cuestión es la escena en que Seiya derrota a Geki.

El caso es que, en el anime, esta escena es algo confusa porque cuando Seiya parece perder el conocimiento, o lo que sea, el locutor del Torneo dice que Geki la ha roto el cuello, pero sin embargo, de repente, es Seiya quien le rompe los brazales de la armadura a Geki y no se nos explica a los espectadores porque pasa esto, porque dice el locutor que Geki le ha roto el cuello cuando no es así.

Sin embargo, en el manga se explica que lo que ha pasado es que cómo, de alguna forma pueden medir la fuerza que emplean al luchar, la intensidad de su energía cósmica, etc; el locutor creyó que Geki le rompió el cuello a Seiya porque los sensores confundieron la fuerza con que Seiya le apretaba los brazos a Geki con la fuerza con que Geki le apretaba el cuello a Seiya.

Así, en ésta escena, también hay diferencias entre el anime y el manga. Solo que, en este caso, la diferencia está en que, mientras que en el manga se le “revela el engaño” al lector por boca de un espectador que se pregunta en voz alta que si no será que lo que ha pasado es que, desde hacía un rato, los sensores habían estado midiendo la fuerza de Seiya en vez de la de Geki, en el anime se les “olvidó” esa parte.

 

Episodio 1: ¡Renacimiento! La Leyenda de los Héroes

 

 

 

Estreno: 11 de Octubre de 1986

Guion: Takao Koyama

Director: Kazuhito Kikuchi y Kozo Morishita

 

Reparto de Seiyus y de dobladores españoles:

Saori Kido: Keiko Han/Ana Isabel Hernando

Gran Patriarca: Hideyuki Tanaka/Víctor Agramunt

Seiya de Pegaso: Toru Furuya/Juan José López Lespe

Cassios: Banjo Ginga/Jesús Díaz.

Marin del Águila: Yuriko Yamamoto/Selica Torcal

Shaina de Ofiuco: Mami Koyama/Delia Luna

Soldado de Shaina 1: Desconocido/Jon Crespo

Soldado de Shaina 2: Desconocido/Vicente Martínez

Soldado de Shaina 3: Desconocido/Víctor Agramunt

 

Sinopsis: El capítulo arranca con unas imágenes de la Tierra vista desde el espacio y de una ciudad contemporánea desconocida viniéndose abajo en medio de fuertes temblores de tierra mientras se oye la voz en off de un narrador relatándonos que “la leyenda nos dice que los Caballeros siempre aparecen cada vez que las Fuerzas del Mal intentan apoderarse del mundo”. Continua explicando que “en un tiempo lejano existió un grupo de jóvenes que protegían a Atena, la diosa de la guerra. Se les llamaba «Los Caballeros de Atena» y siempre combatían sin armas.”

“Se cuenta que con un revés de la mano eran capaces de desgarrar el cielo y que de un solo puntapié podían abrir grietas en la tierra.

Hoy, de nuevo, un grupo de Caballeros con el mismo poder e idéntico valor ha llegado a la Tierra”.

A continuación, ya sí, comienza el episodio y, tras oír al narrador pronunciando el titulo del capítulo, éste empieza con la imagen de unos perros callejeros que rebuscan comida entre los cubos de basura de un callejón, cuando de repente se detienen al oír el sonido de voces vitoreando traído por el viento. Entonces se nos muestra la imagen de un coliseo como el de Roma que se encuentra al final de un gran boulevard de una ciudad actual (Tokio).

Y, finalmente, se nos muestra que, en el interior de ese coliseo se encuentran sendos personajes ataviados con “extrañas” armaduras luchando entre sí como parte de una competición deportiva de lucha mientras son observados por una joven que, mientras ve el combate, conversa para sus adentros con su abuelo, para finalmente dirigir sus pensamientos hacia un “tal” Seiya.

 

 

La acción se traslada entonces a Grecia, a un lugar (el Santuario de Atenea) en el que, en un teatro griego, están luchando entre sí dos personajes, Seiya y Cassios, en un combate en el que se decidirá cual de los dos será aceptado como Caballero por el Santuario y recibirá una armadura, la de Pegaso.

 

 

Durante el combate, Cassios insistirá repetidamente en que será él quien consiga la armadura y le dirá a Seiya cosas como que solo un griego puede ser Caballero o que Seiya no tiene “derecho” a ello por ser japonés.

Seiya le replica entonces a Cassios que es éste último el que no tiene “derecho” a la armadura porque solo ha adquirido fuerza bruta y le pregunta si “has sentido alguna vez la fuerza del Universo recorrer hasta la última célula de tu cuerpo”.

Apoyándose en esto, comienza entonces una escena en la que, en flashback, se “rememora” los momentos del entrenamiento de Seiya en los que su maestra, Marin, le explicó lo que es el Cosmos, la energía que da su poder a los Caballeros. Entonces Seiya hace uso de ésta energía y derrota a Cassios con la técnica de los Meteoros de Pegaso.

De ésta forma, Seiya es declarado vencedor del combate por el Gran Patriarca y es ordenado Caballero. Antes de dar por concluido el “acto de nombramiento” de Seiya como Caballero el Patriarca le hace una advertencia: que “la Sagrada Armadura no debe ser llevada más que al servicio de la Justicia y nunca por motivaciones personales”.

 

 

Esa misma noche, Seiya y Marin se encuentran en la cabaña en la que viven, cuando han de salir huyendo porque Marin percibe la presencia de la maestra de Cassios, Shaina.

Sin embargo, al final Shaina les intercepta y Seiya ha de luchar contra ella.

Al principio, Seiya lucha sin ponerse la armadura, pero cuando comprueba que Shaina es más poderosa que él, finalmente se la pone.

Tras ponérsela, en un primer momento, el poder de Seiya se equipara al de Shaina o incluso lo supera, pero casi inmediatamente comienza a sentir que la armadura le pesa tanto que prácticamente no puede moverse. Por ello, de nuevo, Shaina toma la delantera.

 

 

Pero entonces los secuaces de Shaina interrumpen el combate pidiéndole a ésta que deje que sean ellos los que eliminen a Seiya.

Pero sus golpes no hacen sino enfurecer a Seiya y entonces éste hace estallar su cosmos y los derrota con unos Meteoros de Pegaso tan poderosos que incluso provocan unas ráfagas de aire tan fuertes que incluso parten por la mitad la máscara de Shaina.

De ésta forma, concluye el combate entre Seiya y Shaina con la victoria del primero y éste se marcha no sin que antes Shaina le advierta que la próxima vez que se vean volverán a luchar y que más le vale que luche con todas sus fuerzas.

El episodio termina con Seiya y Marin despidiéndose a la mañana siguiente, cuando Seiya se dispone a regresar a Japón.

 

 

Claves Mitológicas y Astrológicas: Ya en este capítulo varios aspectos del mismo tienen una fuerte inspiración en la mitología griega. Para empezar, está el hecho de que la divinidad que lidere a los Caballeros sea Atenea. Ésta diosa no está elegida por Kurumada para ser la que lidere a los Caballeros por azar, por capricho o porque, como los Caballeros son eso, “caballeros”, y en los libros de caballerías los caballeros tenían princesas a las que protegían porque estaban enamorados de ellas, Kurumada eligió a ésta diosa para que fuera la “princesa” a la que los Caballeros tenían que salvar.

Por el contrario, la elección por parte de Kurumada de Atenea como la diosa a la que sirven los Caballeros tiene una sólida base mitológica, pues, efectivamente, en la mitología griega, Atenea era la diosa que siempre ayudaba a los héroes.

Efectivamente, fue Atenea quien, por ejemplo, guio a Perseo en su viaje para derrotar a Medusa o a Hércules en sus viajes para cazar a los pájaros del lago Estínfalo, capturar a Cerbero, el perro de tres cabezas guardián del Inframundo o matar a la Hidra de Lerna.

 

 

Por otro lado, de lo que nos explica el narrador al principio del episodio se desprende que, dentro de la ficción de Saint Seiya, Atenea es la diosa protectora de la Tierra.

En la entrada titulada “Guía de Episodios de «Saint Seiya»: Introducción”, explico que esto se debe, dentro de la ficción de la serie, a que, según el Hipermito, Zeus le entregó el control de la Tierra a Atenea, desapareció del Olimpo y, poco después, el dios Poseidón intentó conquistar la Tierra y Atenea la defendió de él.

Pues bien, esto también está basado en la mitología griega.

Efectivamente, si bien dentro de la mitología griega no hay ningún mito según el cual Atenea se erija de un modo u otro en la diosa que gobierna la Tierra, sí hay uno en el que se convierte en la diosa protectora de la ciudad de Atenas.

Efectivamente, dentro de la mitología griega hay un mito que explica el origen del nombre de la ciudad de Atenas y porque su divinidad patrona era Atenea.

Este mito puede ser considerado como aquel en que se basó Kurumada para elegir a Atenea como la divinidad a la que sirven los Caballeros, porque este nos narra cómo, cuando fue fundada Atenas, Atenea y Poseidón compitieron entre sí para ver quien sería el dios protector de ésta Polis griega.

Esta competición consistió en que cada dios ofrecería un don a la ciudad.

Poseidón hizo entonces brotar una fuente de agua salada golpeando el suelo con su tridente, mientras que Atenea hizo crecer un olivo.

De esta forma, fue finalmente Atenea la que ganó la competición y la que se convirtió en la deidad protectora de Atenas.

 

Atenea Varvakeion, copia romana de la Atenea Partenos de Fidias. Museo Arqueológico de Atenas

 

Estatua de la Fuente de Palas Atenea en Viena

 

-Por otro lado, al ser el primero y, por ello, ser en el que se nos presenta a Seiya, éste es un capítulo que se centra principalmente en este personaje.

Por ello, se puede decir que éste es un capítulo en el que tiene mucho “protagonismo” la armadura de éste personaje, la de Pegaso.

Es por esto por lo que podemos decir que es este un capítulo en el que está muy presente el mito de Pegaso.

Pegaso, al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa actualmente, era prácticamente único en su especie, es decir, en otros mitos griegos se hace referencia a otros caballos alados, pero no parece que se pueda decir que, dentro de la mitología, existiesen los caballos alados como especie, por lo que, amén de los que se mencionan en otros mitos, no había más caballos alados que él, excepto, quizá, el caballo Celeris, el cual era, según unas fuentes, el hermano menor de Pegaso o, según otras, su hijo.

El error de creer que existía toda una especie de caballos alados, aparte de Pegaso, viene, muy seguramente, de la película Furia de Titanes. Efectivamente, en dicha película (tanto en la versión original de 1981 como en el remake realizado por el director Louis Leterrier y protagonizado por Sam Worthington) se nos presenta a Pegaso como el semental de toda una yeguada de caballos alados propiedad de Zeus (en la original, aunque no aparecen en pantalla más caballos alados que Pegaso, Zeus lo menciona en la escena en que castiga a Calibos). Sin embargo, como digo, esto no es más que una licencia que se toman ambas versiones de la película.

En la mitología griega, Pegaso era un caballo alado que nació cuando, al ser decapitada Medusa por Perseo, la sangre de ésta salpicó el suelo.

De esta forma nacieron el propio Pegaso, Crisaor y el hermano menor (o hijo) de Pegaso, el caballo Celeris.

 

 

Sobre Pegaso, sin embargo, la mitología no cuenta mucho más, solamente que fue un caballo que fue la montura de varios héroes. De estos, el más destacado fue Belerofonte.

Belerofonte montó en Pegaso para poder derrotar a la Quimera gracias a la ayuda de la diosa Atenea, quien, según unas fuentes, entregó a Belerofonte una brida de oro para que pudiera domarlo o, según otras, lo domó ella misma y después se lo entregó a Belerofonte.

Belerofonte se enfrentó a la Quimera porque se lo pidió el rey Ióbates de Licia. Este rey le encomendó ésta misión a Belerofonte tras leer la carta que el rey Preto de Tirinto le pidió a Belerofonte que entregara a Ióbates, ya que, en ella, Preto le pedía a Ióbates que ejecutara a Belerofonte, pero, como antes de abrir la carta y leerla, Ióbates tuvo como huésped a Belerofonte y las leyes de la época impedían ejecutar a un invitado; Ióbates le encomendó matar a la Quimera con la esperanza de que fuera la Quimera quien matara a Belerofonte.

Sin embargo, cómo ya hemos dicho, gracias a Pegaso, Belerofonte derrotó a la Quimera.

Pegaso fue la montura de Belerofonte durante un tiempo y juntos vivieron algunas aventuras más como la lucha contra los sólimos o la lucha contra las Amazonas.

Pero entonces, un día, Belerofonte quiso llegar al Olimpo y convertirse en un dios. Para ello, montó en Pegaso y voló con él en dirección a la morada de los dioses. Zeus, enfurecido por ello, envió un mosquito a que picara a Pegaso, el cual, al sentir la picadura, se encabritó, haciendo caer a Belerofonte, que quedó lisiado para el resto de su vida.

Tras esto, Pegaso sirvió durante un tiempo a Zeus en el Olimpo transportando sus rayos. Zeus, por sus servicios, le recompensó convirtiéndolo en la constelación que lleva su nombre.

 

 

-En este capítulo, por boca de Marin, se nos explica a los espectadores lo que es el Cosmos, la energía que dota a los Caballeros de sus superpoderes. Esto también tiene una base, en este caso no mitológica, sino en la religión y las creencias místicas de los pueblos asiáticos.

Cómo ya explico en otras entradas, la idea del Cosmos en Saint Seiya se basa en el concepto del chi o ki.

El Chi (cómo se le llama en China), o Ki (cómo se le llama en Japón), es, según las creencias de estos pueblos, una especie de energía que poseen todos los seres vivos.

Cuando Masami Kurumada eligió para la energía que dotaría a sus personajes de sus superpoderes el nombre de “cosmos” no lo hizo únicamente movido a ello por el hecho de que Saint Seiya sea una obra fuertemente inspirada, amén de la mitología griega, en la astronomía y la astrología; sino porque, básicamente, eso es lo que sería el Chi o Ki según las creencias asiáticas: la energía del Universo, de la cual está imbuido todo lo que existe en él.

Y es que, según estas creencias, ésta energía, que podríamos llamar “energía vital”, se puede encontrar en todas las cosas y en todas partes: tanto en el propio Cosmos y la Naturaleza como en todos los seres vivos, incluido el ser humano.

Cuando oímos a un supuesto sanador o a alguien que afirma poseer alguna capacidad paranormal como la de percibir la presencia de espíritus, etc.; hablar de “las energías”, “las buenas (o malas) vibraciones”, etc.; es del Chi de lo que está hablando.

Efectivamente, es en la creencia en el Chi el principio en el que se basan disciplinas como el Reiki, el Feng Shui y las Artes Marciales en general.

Sobre este tema se podría hablar mucho más extensamente, pero cómo aquí de lo que se trata es de explicar lo estrictamente necesario sobre, en este caso, el Chi o Ki para saber en qué se inspiró Kurumada para crear el concepto del Cosmos, ya solo diré, para dar alguna clase de conclusión y/o expresarlo de manera sencilla, que el Chi o Ki sería, básicamente, el equivalente a la Fuerza de la saga Star Wars.

 

 

Curiosidades: En este episodio ya podemos encontrar la primera diferencia entre el manga y el anime. Esta es la siguiente: mientras que el primer capítulo del manga comienza con una escena nocturna en el Santuario en la que Seiya discute con Marin porque no quiere seguir entrenando, básicamente, porque quiere estar descansado para su combate contra Cassios, el anime empieza con la escena del combate entre Jabu del Unicornio y Ban del León Menor del Torneo Galáctico. Otra diferencia es que, mientras que en el anime la “leyenda” de los Caballeros de Atenea nos la narra un narrador directamente a los espectadores, en el manga nos es contada por boca de un sacerdote cristiano ortodoxo que se la cuenta a dos turistas japoneses cuando estos le refieren su encuentro con Seiya y Marin durante la escena en que estos dos últimos discuten.

Incluso en la propia narración hay una diferencia entre el manga y el anime. Esta es que, mientras que en el anime solo se dice que los Caballeros defienden al mundo de las “Fuerzas del Mal”, en general, sin especificar; en el manga se da a entender que luchan contra otros dioses que son enemigos de Atenea. De hecho, a través de ésta narración, Kurumada nos adelanta un poco contra qué “villanos” veremos luchar a los protagonistas, pues se menciona a Poseidón, los gigantes y a Ares; “malos” todos contra los que, hoy por hoy, hemos visto a Seiya y compañía luchar, ya sea en los propios manga y anime originales o en alguna de las secuelas, precuelas y spin-offs.

 

-En la entrada publicada en la categoría “Grand Pope Shun Encyclopedia” inmediatamente anterior a ésta comenté aquellas diferencias entre el manga y el anime que afectan, no solo a éste capítulo, sino a todo el conjunto de la Saga del Santuario.

Sin embargo, también en el capítulo 1 hay una diferencia de este tipo entre el manga y el anime que, a pesar de ello, he preferido “reservarla” para hablar de ella aquí.

Y es que dicha diferencia es una que, por un lado, afecta a uno de los personajes presentados en éste capítulo y que, por otro, es una diferencia que, en realidad, no se aprecia ni en éste ni en ningún otro capítulo concreto, sino que se va “desarrollando”, “presentando”, poco a poco a lo largo de toda la Saga del Santuario.

Esta es una diferencia que es, en realidad, una incongruencia, un fallo, un error de continuidad; en el argumento de ésta saga. Un error que afecta al personaje del Gran Patriarca.

Por lo que he comentado de que este es un error de continuidad que lo vamos apreciando poco a poco a lo largo de toda esta saga, aquí, sobre ella y sobre el personaje del Gran Patriarca propiamente dicho; solamente puedo decir que, en éste capítulo, este personaje nos es presentado ataviado con la túnica blanca y la gargantilla y el casco, de color dorado ambos, que podemos ver en la escena del combate entre Seiya y Cassios (ver imagen ubicada al final del décimo párrafo del apartado “sinopsis” o la ubicada al final de éste mismo).

 

Gran Patriarca con la vestimenta que luce en éste capítulo. Fanart de Sanctuary’s Designer & Antares

 

Esto, junto al hecho de que el personaje tenga el pelo de color castaño en éste capítulo, debido a ciertas cosas que ya iré comentando en los resúmenes de los capítulos en los que corresponda hacerlo, ha dado lugar a que muchos fans de Saint Seiya hayan formulado ciertas teorías y especulaciones sobre la identidad de este personaje en éste capítulo en concreto que, también, iré explicando más detalladamente en posteriores resúmenes de capítulos, pero que puedo adelantar que son teorías y especulaciones surgidas a raíz del hecho de que, por ciertos motivos, para muchos fans no esté del todo claro si, en el anime, hay dos Sumos Sacerdotes de Atenea o solo uno.

 

-Cuando hablamos de manga y anime, sobre todo de anime, muchas veces surge el tema de la censura, pues en los países occidentales hubo mucha polémica con el anime en general por el tema de la violencia en la TV. Saint Seiya fue una de las series que más se vieron afectadas por ésta polémica, ya que, debido a ello, es una serie con muchas escenas censuradas.

Tanto es así que, de hecho, ya en este capítulo podemos encontrar la primera escena censurada. Ésta es una que viene a continuación de aquella en que Seiya le corta a Cassios una oreja. Dicha escena es una en la que, sorprendido por el hecho de que Seiya le haya cortado la oreja, Cassios recuerda cómo en el pasado, por así decirlo, Seiya era poco más que “su saco de boxeo”.

 

-Cuando le hace entrega de la Armadura de Pegaso, el Gran Patriarca le advierte a Seiya que no debe usar la armadura para luchar por sus intereses particulares. Esto es algo que merece la pena comentarlo porque, en el manga (también en el anime, pero, por ciertos motivos, es algo que se ve mucho mejor en el manga que en el anime), será lo que esgrimirá el “villano” de ésta saga, que como comento en la entrada titulada “Guía de Episodios de «Saint Seiya»: Introducción”, es, precisamente, el Gran Patriarca; cómo excusa ante los Caballeros del Santuario para enviar a éstos contra Seiya y sus compañeros, “escudándose” en que han contravenido esa norma de la Orden de los Caballeros de Atenea al participar en el Torneo Galáctico.

 

-En el manga, la escena flashback en la que se rememora el entrenamiento de Seiya es más amplia: se muestra también cómo se conocieron Marin y Seiya y cómo, una noche, la primera le hizo al segundo hacer mil abdominales colgado por los pies de una vara clavada en la “pared” de roca de un acantilado, en la costa. En realidad, no es que éstas dos escenas se omitan en el anime, sino que, en realidad, se “dejan de lado” en éste capítulo para incluirlas en uno posterior.

 

 

 

-Ni en éste capítulo ni en ninguno otro del anime se “da” el dato de cómo se llaman las cajas en que los personajes Caballeros de Atenea guardan sus armaduras cuando no están usándolas. En el manga, por el contrario, sí se “da” ese dato. Y es que, en el manga, en la escena en la que Seiya intenta abrir la caja de la armadura cuando están Marin y él en la cabaña en la que viven, ésta le explica a Seiya que las cajas de las armaduras reciben el nombre de Cajas de Pandora. Entonces le narra el mito de la Caja de Pandora y, al recordarle que solo debe abrir la caja de la armadura y ponerse ésta última para defender su propia vida, le “explica” que las cajas de las armaduras reciben ese nombre porque “si de ella (de la caja de la armadura) salen males o esperanzas, dependerá del momento”.

 

Caja de Pandora de la Armadura de Pegaso. Fanart de Sanctuary’s Designer & Antares

 

Todo esto es una referencia, un “guiño”, al mito de Pandora y la caja que Zeus le entregó a ésta.

Cómo le explica Marin a Seiya, la Caja de Pandora era una caja en la que estaban encerrados todos los males del mundo. Para castigar a Prometeo y a los humanos por robar el fuego, Zeus pidió a Hefestos que creara a la que fue la primera mujer, Pandora. Una vez creada, Zeus le entregó un ánfora (lo de que fue una caja viene del Renacimiento) a Pandora y le presentó a ésta a Epimeteo, el hermano de Prometeo. A pesar de las advertencias de Prometeo, Epimeteo se enamoró de Pandora y se casó con ella.

El caso es que, cuando se la entregó, Zeus le dijo a Pandora que jamás abriera el ánfora, sabedor de que ella así lo haría porque después de que Hefestos la creara, Zeus le pidió a Hermes que la dotara de una gran curiosidad. De ésta forma, inducida sibilinamente por Zeus a ello, finalmente, un día, Pandora abrió el ánfora. Entonces todos los males salieron de la caja y se diseminaron por el mundo. Inmediatamente, Pandora intentó volver a cerrarla, pero para entonces ya era tarde, todos los males ya habían salido, por lo que dentro de la caja solo quedó la esperanza.

 

 

 

En Saint Seiya el que las cajas de las armaduras de los Caballeros de Atenea reciban el nombre de Cajas de Pandora no es la única referencia al mito de Pandora. Y es que hay también una referencia más directa: el hecho de que, en la Saga de Hades, el personaje femenino que es la “mano derecha” de Hades se llame Pandora y el de que sea este personaje el que abre la caja en la que están selladas las almas de los dioses Thanatos e Hypnos, provocando con ello el resurgimiento de Hades y sus 108 Espectros.

 

-Otra diferencia que hay entre el manga y el anime en éste capítulo en concreto está en el hecho de que, en el anime, la Armadura de Pegaso se desensamble y vista a Seiya ella sola, automáticamente. Y es que, efectivamente, en el manga, cuando se pone la armadura, Seiya se la ha de poner él mismo, “manualmente”.

Sin embargo, al parecer, la idea de que las armaduras vistan a los personajes por sí mismas de forma “mágica” gustó tanto a Kurumada que, al final, el capítulo 2 del manga será el único en que veamos a un personaje ponerse él mismo su armadura. En adelante, en el manga, también serán las propias armaduras las que “mágicamente” vistan por sí mismas a los personajes.

 

-Por ciertos motivos que ya iré comentando en los resúmenes de los capítulos en los que corresponda, me parece que también merece la pena señalar que otra diferencia que hay entre el manga y el anime en éste capítulo en concreto es que, mientras que en el anime la “excusa” que pondrá Seiya para no querer luchar contra Shaina es que no consigue “encontrar su alma de guerrero”, en el capítulo 2 del manga la excusa que pone es que Shaina es una mujer.

 

Guía de Episodios de “Saint Seiya”: Introducción

 

 

 

Cómo explico en la entrada en la que lo anuncio, he decidido publicar una guía de episodios de Saint Seiya en este blog.

En esa entrada explico que las entradas que publicaré resumiendo los episodios del anime de Saint Seiya serán entradas en las que seguiré un modelo de estas divididas en varios apartados, dos de los cuales serán un apartado dedicado a los mitos griegos o de otros pueblos de la Antigüedad a los que se haga referencia en ellos o a los que se haga un “guiño” con algunos detalles o aspectos de la trama o del “background” de los personajes, etc.; y otro dedicado a curiosidades.

Por ello, a raíz de comenzar a escribir la entrada de la guía de episodios dedicada al capitulo 1 del anime clásico, ocurrió algo que me dio la idea de escribir, por así decirlo, una “entrada cero” de la Guía de Episodios.

Esa “entrada cero” es ésta.

Esta es una entrada que he decidido escribir para explicar ciertas cosas que creo que no está demás saberlas para mejor comprender la trama, la historia. No es que se trate de cosas que haya que saberlas antes de ponerse a ver la serie sí o sí; en absoluto, puede comprenderse a la perfección sin saberlas de antemano pues ya las explican los guionistas por boca de los personajes en el momento adecuado. Pero son cosas que yo he decidido explicar en esta entrada aparte de las demás porque considero que comentarlas en el apartado de curiosidades del episodio en cuestión en que son explicadas haría que dicho apartado fuera más extenso de la cuenta.

Cómo hemos visto en la entrada titulada “Saint Seiya: El Manga y el Anime”, Saint Seiya se divide en varias partes denominadas “sagas”.

En esta entrada vamos a ver cada una de las partes en que se divide la serie.

Pero como, tal como digo en la entrada en la que anuncio que voy a publicar una guía de episodios, pretendo hacer precisamente eso, en esta entrada vamos a ver cada parte, cada saga, muy por encima.

De hecho, es de una forma tan sucinta en la que quiero resumir en esta entrada la historia, que lo que voy a hacer es un sencillo esquema en el que, simplemente, voy a enumerar las partes en las que se divide la serie con una breve descripción del argumento de cada una de ellas.

Vamos allá:

Cómo explico en la entrada anteriormente mencionada (y en algunas otras), Saint Seiya se divide, como otras series anime similares (como, sin ir más lejos, Dragon Ball) en varias partes denominadas “sagas”.

En los mangas y animes Nekketsu se denominan “sagas” a las distintas partes en que se divide la historia porque suelen ser tandas de capítulos en las que los personajes protagonistas de la serie en cuestión se enfrentan a un mismo enemigo; por lo que se las denomina “sagas” porque suelen titularse “Saga de” y el nombre del villano en cuestión.

Así, como ya hemos visto en otras entradas, Saint Seiya se divide en las sagas del Santuario, de Asgard (que es una saga exclusiva del anime), de Poseidón y de Hades.

Por otro lado, merece la pena destacar que, si bien no es algo oficial, sino algo que es visto así desde el punto de vista de los fans, podemos decir que la Saga del Santuario se divide a su vez en varias partes menores. Estas serían: “El Torneo Galáctico”, “Los Caballeros Negros”, “Los Sonota Saints”, “Los Caballeros de Plata” y “Las Doce Casas” (o “Los Doce Templos”).

Así, si hiciéramos un esquema de la serie, como pretendo yo hacer en esta entrada, éste quedaría así:

 

Saint Seiya:

 

1.-Saga del Santuario:

 

A.-El Torneo Galáctico.

B.-Los Caballeros Negros.

C.-Los Sonota Saints.

D.-Los Caballeros de Plata.

E.-Las Doce Casas.

 

2.-Saga de Asgard.

3.-Saga de Poseidón.

4.-Capitulo de Hades:

 

A.-Santuario.

B.-Infierno.

C.-Elíseos.

 

Cómo ya explico en la entrada dedicada a los mismos, Saint Seiya nos narra las aventuras de cinco adolescentes japoneses que son lo que en la serie se denomina Santos, o Caballeros, de Atenea.

Pues bien, la Saga del Santuario nos narra cómo estos cinco personajes han de enfrentarse a sus propios compañeros de armas, a otros Caballeros de Atenea. Ésta parte de la serie se titula así porque el motivo por el que los protagonistas han de luchar contra compañeros de armas suyos, es decir, contra personajes que deberían ser aliados suyos; es porque el villano de la misma es el Gran Patriarca, un personaje que ostenta el cargo de Sumo Pontífice debido a que, como los Caballeros son guerreros al servicio de la diosa Atenea, son una organización de carácter religioso, por lo que su líder es Sumo Sacerdote por ser “el representante de Atenea en la Tierra”. La saga se llama “del Santuario”, en vez de “Saga de” seguido del nombre propio del personaje porque durante toda ella el autor del manga y los guionistas de la serie jugarán con los lectores/espectadores a mantener en secreto la identidad de este personaje, a que no se sepa quien es este personaje hasta que llegue el momento en que los protagonistas se enfrenten directamente cara a cara con él.

 

 

La Saga de Asgard, por su parte, nos narra cómo Seiya y sus compañeros han de enfrentarse a los siete Dioses Guerreros (o Guerreros Divinos) de Odín y su líder, la Suma Sacerdotisa de Odín, Hilda de Polaris. Esta saga se llama “de Asgard”, en vez de “Saga de Odín” o “Saga de Hilda”, por un motivo similar al motivo por el que la Saga del Santuario se llama así: porque, al igual que en la Saga del Santuario, no se nos revelará quien es el verdadero villano que está detrás de todo lo que ocurre hasta el final, ya que éste no será Hilda de Polaris, pues, aunque es este personaje el que iniciará la batalla entre los Dioses Guerreros y los Caballeros, la “Final Boss” de esta saga, no lo será porque ella sea realmente malvada, sino porque el verdadero villano de la saga la controlará a su antojo, pues le pondrá por la fuerza en un dedo de su mano el legendario Anillo de los Nibelungos de la mitología nórdica, un anillo maldito que, en Saint Seiya, tiene en las personas que lo tengan en su poder el mismo efecto que el Anillo Único de El Señor de los Anillos: el de hacer que su dueño se vuelva malvado. Es por esto que esta saga recibe su nombre, en vez de el del villano en cuestión, de el del escenario en que se desarrolla la acción en ella.

 

 

La siguiente saga, cómo ya he dicho, es la de Poseidón. En esta saga, Seiya y sus compañeros se enfrentan al dios Poseidón y sus guerreros, los siete Generales Marinos de Poseidón. En ella, todo empieza cuando el dios del mar, Poseidón, desata un Diluvio Universal para destruir a la Humanidad. Cuando Poseidón le explica a Atenea que el Diluvio Universal durará cuarenta días, ésta decidirá sacrificarse encerrándose en el interior de uno de los varios pilares gigantes que sostienen, no se sabe si una bóveda, un campo de fuerza, o qué; que impide que el agua del mar anegue el Santuario que tiene Poseidón en el fondo del mar, donde parte del agua del Diluvio Universal caerá en su interior, retardando de esa forma el diluvio, haciendo que la Humanidad disponga de más de cuarenta días. Por ello, para salvar a Atenea y al mundo es por lo que Seiya y sus compañeros se enfrentarán a los Generales Marinos.

 

 

Y, finalmente, tenemos la Saga de Hades. Cómo expliqué en su día en otras entradas, esta es una saga que durante mucho tiempo solamente existió en el manga original. En su día, el anime de Saint Seiya terminó con el último capitulo de la Saga de Poseidón, cancelándose, de ese modo, antes de que el equipo de producción del mismo pudiera siquiera comenzar a hacer la Saga de Hades. Sin embargo, finalmente, en torno al año 2002, Toei Animation decidió finalmente realizar la versión animada de la Saga de Hades.

Sin embargo, cómo hacía mucho tiempo desde que se emitió el último capitulo de la Saga de Poseidón, el estudio afrontó su realización como si de una serie nueva aparte se tratase. Es decir, en vez de realizarla de forma que cuando se emitiese por fin en TV su primer capitulo fuese “presentado” como el 115 de la serie original, se realizó cómo una serie aparte. No solo eso, sino que ni siquiera se realizó la Saga de Hades como una sola serie. Por el contrario, y tomando como base el hecho de que la acción de la Saga de Hades se desarrolla en tres escenarios distintos, el Santuario de Atenea en el mundo de los vivos, el Hades y los Campos Elíseos; el estudio dividió la serie de la Saga de Hades en tres miniseries en función de esos tres escenarios.

Así, en este caso, no hemos de hablar de “Saga de Hades” en lo que se refiere al anime, sino de tres miniseries tituladas Saint Seiya: Capitulo de Hades – Santuario, Saint Seiya: Capitulo de Hades – Infierno y Saint Seiya: Capitulo de Hades – Elíseos; respectivamente.

Estas tres miniseries narran cómo Seiya, sus compañeros y los Caballeros de Oro supervivientes de la Batalla de las Doce Casas han de enfrentarse a Hades y sus guerreros, los Espectros de Hades.

En estas tres miniseries, Seiya y los otros han de enfrentarse al dios Hades cuando este pretende conquistar la Tierra para convertirla, por así decirlo, en el “Infierno Terrenal”: su intención es provocar un eclipse de sol permanente y así sumir la Tierra en una oscuridad perpetua y someternos a los humanos a las penas del Infierno ya desde nuestro nacimiento, pues, en Saint Seiya, el dios Hades tiene tan mal concepto de la Humanidad que piensa que no merece la pena molestarse en esperar a nuestra muerte para juzgar si hemos llevado una vida virtuosa o pecaminosa, pues, según él, es seguro que será lo último.

 

 

Hasta aquí este resumen de la serie. O, mejor dicho, del argumento de la serie, pues esto no es más que una introducción a la Guía de Episodios. Por ello, aquí no diré nada más, pues ya entraremos en detalles en las entradas/resúmenes de los capítulos.

Por ello, sobre la serie propiamente dicha, sobre la historia, ya solo explicaré una cosa.

Cómo hemos visto en este “pequeño” resumen del argumento de cada saga, en Saint Seiya no solo tenemos a los Caballeros de Atenea como personajes que son guerreros ataviados con armaduras y que luchan a las órdenes de uno de los dioses del panteón pagano griego, como orden de caballería; sino que cada dios tendría su orden de caballería. Por ello, las de los propios Caballeros de Atenea no son las únicas armaduras que nos encontraremos en la serie.

Así, por cada orden de caballería tenemos una clase distinta de armadura. Estas son las siguientes:

1.-Armaduras de Atenea: Denominadas “Cloths de Atenea” en la versión original japonesa (Athena no Cloths), son las armaduras de los Caballeros de Atenea. Las visten tanto los cinco protagonistas como los Caballeros que el Gran Patriarca del Santuario envía a luchar con ellos. “Cloth” en inglés es “ropa”, “vestidura”, por lo que, si tradujéramos el nombre en una traducción literal, sería “Vestiduras de Atenea”. Pero como son armaduras y los miembros de esta orden reciben el nombre de “caballeros” en Occidente, a sus armaduras se las ha denominado, precisamente, “Armaduras”.

Las Armaduras de Atenea son armaduras inspiradas en las 88 constelaciones del cielo nocturno, siendo, de este modo, un total de 88. Debido a ello, su forma general y su diseño recrean la forma de cada uno de los personajes y criaturas de la mitología griega representadas por las constelaciones. Por ello, cuando no están siendo vestidas por sus dueños, permanecen ensambladas formando la forma del personaje o criatura mitológica representada por la constelación en cuestión.

Las Armaduras de Atenea se dividen en tres tipos, tres rangos o clases: Armaduras de Bronce, Armaduras de Plata y Armaduras de Oro. Sin embargo, en principio, de estos tres metales solo tienen el nombre. En realidad, estarían hechas de un metal que sería una aleación de Oricalco, un legendario metal de la mitología griega, que, según muchos mitos, era abundante en la Atlántida; y un metal completamente inventado para la serie, Gammanium. Aparte de estos metales, también estarían hechas de un tercer material: Polvo de Estrellas. Ni en el manga original de Kurumada ni en el anime clásico se explica qué es el Polvo de Estrellas. Pero en el anime Saint Seiya Omega se da a entender que sería cristal de cuarzo. De ser así, se trataría también de un material tomado, no de la mitología griega, pero sí de las creencias religiosas y mágicas de varios pueblos de la Antigüedad y del movimiento New Age según las cuales el cuarzo atrae y absorbe la energía de las estrellas, del cosmos, del Universo. De ahí que en muchas tiendas de esoterismo, etc.; se vendan colgantes y otros artículos de bisutería y decoración con un trozo de cuarzo; porque se piensa que, al tener esas propiedades, llevar un trozo de cuarzo colgado del cuello te llena de energía positiva y de buenas vibraciones.

 

 

En Saint Seiya ejercería una influencia similar sobre las armaduras de los caballeros: sería el material gracias al cual son armaduras que absorben la energía de las estrellas aumentando con ello los poderes del Caballero, la fuerza de éstos.

Ya he explicado en otras entradas que en Saint Seiya y otros mangas y animes Nekketsu cómo éste, sus personajes no tienen superpoderes porque, cómo los superhéroes de los comics americanos, hayan sufrido un accidente o cualquier otra anécdota particular de su “vida”, sino porque en los mundos ficticios en los que estas obras se ambientan existe una energía de indole mística o espiritual, inspirada en el concepto del chi o ki de las religiones asiáticas, que estos personajes usan en combate gracias a que han seguido un entrenamiento tan riguroso en artes marciales, que en ellos se ha desarrollado tanto que pueden utilizarla a modo de “superpoderes”.

En Saint Seiya esto también es así. Y sí, sus personajes pueden usar estos incluso sin llevar puesta su armadura. Pero estos son más efectivos, más potentes, en definitiva, alcanzan su total desarrollo, gracias a las armaduras.

En Saint Seiya, esta energía recibe el nombre de “Cosmos”. Éste “cosmos” no es solamente la energía que dota a los personajes de sus “superpoderes”, sino también la que establece el vinculo entre las armaduras y las constelaciones y la que convierte a las primeras en unas armaduras mágicas o místicas, de forma que no solo protegen el cuerpo del Caballero, sino que también realizan la función dicha en el párrafo anterior.

 

 

2.-God Robes de Odín: Denominadas en el doblaje español de los 90 “Armaduras Divinas de Odín”, son las armaduras de los Dioses Guerreros de Odín. Si hiciéramos una traducción literal del nombre de estas armaduras, éste sería “Vestimentas de Dios” o “Vestimentas Divinas”. El nombre original viene de una “mezcla” entre las palabras inglesa “God” (dios) y la francesa “Robe” (“vestido”, “vestimenta”). Al ser la Saga de Asgard una saga exclusiva del anime, no se revela de qué material están hechas. Cómo las de los Caballeros (y las de las demás órdenes de caballería de la serie), son armaduras mágicas o místicas, es decir, al igual que estas, no solo protegen el cuerpo de su portador, sino que también amplifican los “poderes” de este.

Al haber solo siete Dioses Guerreros, sus armaduras no se dividen en rangos, pues son solo siete. Al igual que las de los Caballeros de Atenea representan a las criaturas y personajes de la mitología griega que tienen su propia constelación, las de los Dioses Guerreros representan a criaturas de la mitología nórdica. Sin embargo, ninguna de ellas se corresponde con ninguna constelación, sino que cada una se corresponde con cada una de las estrellas individuales de la constelación de la Osa Mayor.

 

 

3.-Scales de Poseidón: Denominadas en el doblaje español de los 90 “Escamas de Poseidón”, son las armaduras de los Generales Marinos de Poseidón. Al ser las armaduras de los guerreros del dios Poseidón, representan a criaturas míticas marinas. Sin embargo, no solo representan a criaturas de la mitología griega, sino que hay por lo menos dos que representan, una vez más, a criaturas, en este caso marinas, de la mitología nórdica. Estas son las scales de la sirena que representa a la versión de esta criatura que es mitad mujer mitad pez y la del Kraken.

Dentro de la ficción de la serie, la orden de los Generales Marinos y sus scales son la primera orden de caballería y las primeras armaduras en ser creadas.

En un momento en que aún se estaba publicando la Saga de Poseidón del manga en la revista en que se publicaba éste, el 10 de Agosto de 1988, se publicó un libro dedicado al manga y titulado Data Book Saint Seiya Cosmo Special. Dentro de este libro se publicó un relato titulado La Historia de las Grandes Guerras Santas. Este es un relato que, básicamente, es el equivalente en la franquicia Saint Seiya al Silmarillion de Tolkien, pues, al igual que este, es un relato que nos narra la historia del “mundo” de Saint Seiya desde el Big Bang hasta el principio del propio manga.

En este relato se explica que la orden de los Generales Marinos de Poseidón y sus scales son la primera orden de caballería y las primeras armaduras en ser creadas, porque son creadas por Poseidón en la época de los mitos, cuando decide intentar conquistar la Tierra. Una vez creado su ejército y equipado este con las scales, Poseidón ataca la superficie.

El relato explica que todo esto ocurre porque, de repente, Zeus desaparece del Olimpo, del mundo de los humanos, no sin antes entregarle el control de la Tierra a Atenea. Cuando ocurre esto, Poseidón ve una oportunidad de hacerse él con el control de la Tierra.

Precisamente porque Zeus le ha encomendado a ella el gobierno de la Tierra, Atenea se erige entonces en la diosa protectora del mundo. Es entonces cuando se crea la orden de los Caballeros de Atenea y las armaduras de los mismos.

El relato cuenta también que tras esa guerra entre Atenea y Poseidón, y durante toda la Historia de la Humanidad, se sucederán las guerras entre Atenea y otros dioses, los cuales crearán a su vez sus propias ordenes de caballería y sus propias armaduras para los miembros de estas.

Aunque también se menciona en otras obras de la franquicia, es en este relato, popularmente conocido entre los fans como el “Hipermito”, donde se revela los distintos metales de los que están hechas las armaduras de los personajes. O, al menos, los metales de los que están hechas las armaduras de los Caballeros y las de los Generales Marinos.

Sobre las Scales de Poseidón, el Hipermito revela que están compuestas de oricalco, lo que las hacía tan resistentes que ningún arma humana podía dañarlas, por lo que los combates entre los guerreros de Poseidón y los Caballeros eran desiguales, resultando siempre vencedores los primeros, ya que, en un principio, los segundos no tenían armaduras, siendo así ese el motivo por el que Atenea crea las armaduras de los Caballeros.

A causa del Hipermito, hay un “pequeño” misterio que rodea a la orden de caballería de Poseidón y las Scales. Y es que, mientras que en el manga y el anime parece darse a entender que los guerreros de Poseidón son, sin contar, en principio, los soldados rasos, solo los siete Generales Marinos, Thetis, que es un personaje femenino que es la portadora de la scale que representa a la sirena mitad mujer mitad pez; y las armaduras de estos ocho personajes; el Hipermito, por el contrario, parece dar a entender que el ejército de Poseidón se compone de muchos más guerreros y que, por tanto, habría bastantes más scales que las de los ocho personajes que llegamos a conocer en la Saga de Poseidón.

Este “misterio” se basa, al menos en parte, en el hecho de que en el Hipermito (y también en el manga y el anime), la orden de caballería de Poseidón no se denomina “Generales Marinos de Poseidón”, sino “Marinas de Poseidón”. De esta forma, los Generales recibirían este nombre, en principio, porque eso sería lo que serían, los “generales” del ejército de Poseidón.

 

 

4.-Surplices de Hades: Denominadas en el doblaje español “Armaduras Oscuras”, son las armaduras de los Espectros de Hades. Su nombre proviene del inglés “surplice”, que se traduciría como “sudario” o “mortaja”. No se sabe de qué metal están hechas. Mientras que en el manga son de color negro, en las miniseries de anime son de un color morado tan oscuro que es casi negro (pero que se ve bien que es morado) con algunas piezas y adornos en violeta.

Según se nos explica, la orden de los Espectros de Hades se compone de 108 guerreros, por lo que estas armaduras son 108 también. Estas 108 armaduras no solo representan criaturas de la mitología griega, sino también criaturas de otras mitologías de la Antigüedad e incluso de la Edad Media y de algunas de las más reconocidas obras de terror y fantasía de la literatura contemporanea.

Los Surplices y los Espectros no son 108 porque sí, porque Kurumada quisiera hacer que fuera así por “capricho”, o por hacer que fuera una orden de caballería tan amplia o más que la de los Caballeros por cualquier motivo que nos queramos imaginar, sino porque a la hora de escribir y dibujar la Saga de Hades se inspiró en una obra clásica de la literatura china: la novela Shui Hu Zhuan, escrita por Shi Nai’an, quien vivió entre los años 1296 y 1372.

Titulada en los paises de habla hispana A la Orilla del Agua, Los Forajidos del Pantano, Todos los Hombres son Hermanos, Hombres de los Pantanos o Los Pantanos del Monte Liang, nos narra la historia de 108 forajidos que se embarcan en una rebelión contra el gobierno de la Dinastía Song. Estos forajidos son 108 porque son seres humanos en los que se han encarnado 108 demonios que fueron derrotados y sellados por el dios Shangdi.

Cómo tales, son 108 personajes que “representan” cada uno de los 108 pecados, pasiones o deseos mundanos en los que, según el budismo y otras religiones orientales, puede caer el ser humano.

Inspirándose en este aspecto de esta novela, Kurumada hace que los Surplices de Hades estén ligados a 108 estrellas, denominadas “estrellas malignas”, que “representarían” cada uno de los 108 deseos mundanos.

 

 

Estas son las distintas clases de armaduras que encontramos en Saint Seiya. Ahora que esta franquicia se compone de más mangas y animes, estas no son las únicas que existen. Pero son las principales, las más importantes; por lo que, con esto, es suficiente por ahora y, por ello, voy a dar por terminado lo que quería explicar sobre la serie en sí, sobre su argumento, en esta entrada.

Por otro lado, esta es una entrada que escribo a modo de introducción a la Guía de Episodios porque lo que ocurrió fue que, cuando comencé a escribir la entrada dedicada al capítulo 1 del anime clásico, cuando me puse a empezar a escribir el apartado de curiosidades, me encontré con que el capítulo 1 del anime contiene un cierto número de curiosidades que no solo “afectan” al capítulo 1 propiamente dicho, sino, también, al conjunto de la serie, o, al menos, al conjunto de la primera parte de ésta, la Saga del Santuario; lo que, junto a las curiosidades que solo “afectan” al capítulo 1, hace un número tan elevado de curiosidades que haría que el apartado de curiosidades de la entrada de la Guía de Episodios dedicada a dicho capítulo fuera demasiado extenso para una sola entrada.

Por ello, escribo esta entrada para comentar esas curiosidades que “afectan” al conjunto de la serie que aparecen ya en el capítulo 1 del anime para, de esa forma, poder “saltármelas” en la entrada dedicada al capítulo 1 pero que, aún así, aquellos de los lectores asiduos de este blog que no estén familiarizados con Saint Seiya y/o haga mucho que no ven el anime clásico ni hayan leido ni visto los nuevos mangas y animes, puedan conocerlas.

La primera de esas curiosidades que “afectan” a toda la serie que ya podemos encontrar en el capítulo 1 es una de las varias diferencias que hay entre el manga y el anime en conjunto.

Entre el manga y el anime de Saint Seiya en conjunto podemos encontrar varias diferencias que afectan a distintos aspectos de la obra: diferencias tanto en ciertos aspectos de la trama, como en el diseño de los personajes, sus armaduras, sus biografias y personalidades, etc.

De hecho, son tantas las diferencias entre el manga y el anime de Saint Seiya, al menos en lo que respecta, como ya he dicho, a la Saga del Santuario, que podríamos comparar su caso con el de la franquicia Jurassic Park.

Efectivamente, en el caso de la primera película de Jurassic Park y la novela original escrita por el autor Michael Crichton hay tantas diferencias que casi parecen dos obras totalmente distintas. Lo mismo ocurre entre el manga y el anime de Saint Seiya.

Esa primera diferencia entre el manga y el anime que afecta a todo el conjunto de Saint Seiya es, precisamente, el diseño de las armaduras de los personajes: en el manga, en líneas generales, las armaduras son todas bastante simples en el caso de las de Bronce y de Plata de los Caballeros de Atenea: suelen constar tan solo de casco, hombreras, peto, cinturón o faldón y rodilleras. Sin embargo, para el anime, el equipo de producción de este diseñó unas armaduras algo más elaboradas. En líneas generales, lo que se hizo fue, a las piezas enumeradas antes, añadírseles protecciones para los muslos, la espinilla y el pie. Otro cambio en el diseño de las armaduras, que solo afecta a las de los cinco Caballeros de Bronce protagonistas y la de uno de los personajes de un segundo quinteto, los popularmente conocidos como los “Caballeros de Bronce secundarios”, Jabu del Unicornio, fue el siguiente: en el manga, en la mayoría de los casos, los cascos de las armaduras son cascos que son más bien una especie de diademas o tiaras, lo que, tomando prestado el término del argot del boxeo y los deportes de lucha en general, en el propio manga y anime se denomina “máscara”. Sin embargo, para el anime, en el caso de los cinco Caballeros de Bronce protagonistas (con la única excepción de Hyoga, con quien se respetó el diseño tipo “máscara” del casco de su armadura) y Jabu del Unicornio, estas máscaras fueron convertidas en cascos integrales a los que se les dio, en el caso de los de las armaduras de Seiya, Shiryu y Jabu, forma de cabeza de caballo, dragón chino y unicornio, respectivamente.

 

Armadura de Pegaso del manga

 

Armadura de Pegaso del anime

 

Otra diferencia de las que afectan al manga y al anime en general es una relacionada con la anterior. Y es que los cambios en el diseño de las armaduras no fueron los únicos que introdujo el equipo de producción del anime, sino que, otro cambio que introdujo fue un cambio de color. El caso es que, en el manga, las armaduras de los personajes son monocromas, es decir, de un solo color. Además, suelen ser de un color distinto del que son en el anime, de modo que, por ejemplo, la Armadura de Pegaso, en vez de blanca, es azul celeste. Para el anime, sin embargo, fueron diseñadas como armaduras policromas, es decir, de varios colores, además de que, tomando de nuevo como ejemplo la de Pegaso, fueron coloreadas de otros colores distintos a los del manga, en este caso, blanco. Así, en líneas generales, en el anime, las armaduras suelen ser, en conjunto, de un determinado color con ciertas partes en otros que, generalmente, suelen ser los ornamentos y otras piezas decorativas, tales como los “cuernos” o “antenas” de los cascos, las “aletas”, “alitas”, “cuernos” o “garras” (según sea el caso) de los brazaletes y las espinilleras; o las piezas que se supone que son gemas u otras piedras preciosas decorativas.

 

Diseño de las armaduras del anime fiel al manga.
En un principio, Toei Animation decidió respetar los diseños originales de Kurumada

 

Al final, sin embargo, se optó por rediseñarlas. Esta imagen es uno de los primeros bocetos del nuevo diseño

 

El mismo boceto, pero con la versión de las armaduras que finalmente vimos en pantalla

 

Otra diferencia entre el manga y el anime en general es la siguiente: aquellos de quienes leáis esto que vierais la serie en vuestra infancia (y por supuesto aquellos que, por ser fans y estar al día de lo que ocurre actualmente con ella, la tengáis reciente) tal vez recordéis que, cuando no llevaban puesta su armadura, todos y cada uno de los personajes vestían la misma ropa siempre. Es decir, el equipo de producción del anime no se molestó en dibujar a ninguno de ellos con otra ropa que no fuera la misma que aquella con la que los dibujaron la primera vez que los dibujaron sin armadura. Pues bien, esa es otra diferencia entre el manga y el anime. Y es que, efectivamente, Kurumada sí se molestó en dibujarlos con una ropa distinta cada vez que los dibujó sin armadura. Pero esta no es la única diferencia que hay entre el manga y el anime en general que afecta a los personajes en sí mismos. Y es que otras dos diferencias que hay entre el manga y el anime en general en el diseño de los personajes están en cómo les dibujaba Kurumada los ojos en el manga y en cómo se los dibujaba el staff del anime; y en el color del pelo.

En lo que respecta a los ojos, la diferencia entre el manga y el anime está en que, mientras que Kurumada se los dibujaba cómo los típicos ojos de los personajes de manga y anime, sobre todo, shojo, es decir, en los que no se distingue entre iris y pupila (vamos, en ese sentido, ojos a lo Candy Candy); el staff del anime les dibujaba ojos con iris y pupila.

En lo que respecta al color del pelo, la diferencia entre el manga y el anime está en que, mientras que en el manga todos los personajes tienen colores de pelo reales, en el anime, por el contrario, muchos tienen colores de pelo irreales.

Estas dos diferencias son diferencias entre el manga y el anime que ya podemos apreciar en el capítulo 1 del anime a través del hecho, en el caso concreto del color del pelo de los personajes, de que uno de los dos personajes femeninos que se nos presenta en este capítulo, Shaina, la mujer Caballero de Ofiuco, tenga el pelo de color verde en el anime mientras que en el manga tiene el pelo negro.

Precisamente hablando de este personaje, ya también encontramos a través de ella y su intervención en el capítulo 1 del anime otra diferencia que afecta al conjunto del manga y el anime. Esta diferencia es una que entraría dentro de la diferencia que hay entre el manga y el anime en lo que respecta a cómo visten los personajes cuando no llevan puesta su armadura.

El caso es que, tanto en el manga como en el anime, nos encontramos con que, cuando no llevan puesta su armadura, los personajes pueden aparecer vestidos, a grandes rasgos, con uno de dos tipos distintos de ropa: ropa de calle, de civil, o cómo la queramos llamar, como la que llevaríamos cualquier persona en el mundo real; o con lo que, al menos los fans, llamamos “ropa de entrenamiento”.

Pues bien, la diferencia que hay entre el manga y el anime que podemos ver en el capítulo 1 del anime a través del personaje de Shaina de Ofiuco, es una que afecta a la ropa de entrenamiento de los personajes.

Dicha diferencia es una que, más concretamente, afecta a la “ropa de entrenamiento” de los personajes femeninos. Esta es que, mientras que la ropa de entrenamiento de los personajes masculinos es igual en el manga y en el anime, en el caso de los personajes femeninos, su ropa de entrenamiento es diferente en el anime a cómo es en el manga.

En el segundo, la ropa de entrenamiento de los personajes masculinos consta de una camiseta de manga corta, pantalones, se supone, de la misma tela y color que la camiseta y unos zapatos abotinados de suela plana. En esta fuente, la ropa de entrenamiento de los personajes femeninos es igual que la de los personajes masculinos, con la única diferencia de que los femeninos, en vez de camiseta, llevan una especie de body.

Por el contrario, en el anime, la ropa de entrenamiento de los personajes femeninos no solo se diferencia de la de los masculinos en que los segundos llevan camiseta y las primeras body, sino también en que llevan leotardos y zapatos de tacón.

Esto hace que mientras que en el manga los personajes, cuando no llevan puesta su armadura, salen muchas veces vistiendo una ropa que a los lectores nos puede recordar a la de las antiguas Grecia y Roma, en el anime, por el contrario, al menos en el caso de los personajes femeninos, salgan muchas veces con una ropa que parece una rara mezcla entre la ropa de las Grecia y Roma clásicas y esa ropa de deporte que se puso de moda en los 80, como la que vestían los personajes de la serie Fama.

 

Shaina con su ropa de entrenamiento del manga

 

Shaina con su ropa de entrenamiento del anime

 

Cómo podemos ver en esta ilustración de otro de los personajes femeninos de la serie, todas vestirían la misma ropa de entrenamiento, siendo el color la única diferencia entre la de una y la de otra

 

Nota: Aquellas de las imágenes que ilustran esta entrada que indico a continuación entre paréntesis son obra de los siguientes fanartistas: Marco Albiero (las ubicadas al final de los resúmenes de las sagas de Asgard, Poseidón y Hades), Trident (las que ilustran cada párrafo en que hablo de cada tipo de armadura) y The Sanctuary’s designer & Antares (la de Seiya de cuerpo entero con la armadura de Pegaso del anime que ilustra el párrafo en que explico las diferencias entre las armaduras del manga y las del anime y la que hay justo encima de estas líneas).